La estela de una nueva amenaza terrorista
ha forzado a Nueva York a blindarse con extremas medidas de seguridad
para conmemorar mañana el simbólico décimo aniversario del 11-S, al que
acudirán tanto el entonces presidente de EE.UU., George Bush, como el
actual mandatario del país, Barack Obama.
La importancia que rodeará este año la ceremonia no vendrá dada solamente porque se cumple una década desde aquellos atentados que acabaron con la vida de cerca de 3000 personas, sino también porque será el primero que se celebre sin la sombra de trasfondo de Osama Bin Laden, muerto a manos estadounidenses en mayo pasado.
La Policía de Nueva York ya había extremado todas las
precauciones por el miedo a un intento de venganza por la muerte del
terrorista, pero la noticia de que la ciudad se encuentra bajo una
amenaza "creíble y específica", aunque no "corroborada", de un atentado
terrorista de Al Qaeda no ha hecho más que incrementar las medidas de
seguridad en la Gran Manzana.
No solamente estarán presentes el expresidente Bush y Obama, sino también los entonces alcaldes y gobernadores de Nueva York, Rudy Giuliani y George Pataki, así como los actuales responsables de la ciudad y el estado, Michael Bloomberg y Andrew Cuomo.
Los nombres de quienes perdieron la vida en los atentados en las Torres Gemelas, tanto en 1993 (con un coche bomba aparcado en el garaje) como en 2001, así como los de los muertos en el ataque al Pentágono y en el avión que se estrelló en Pensilvania, están inscritos en los paneles de bronce que rodean las dos fuentes que se sitúan exactamente donde alguna vez se erigieron las Torres Gemelas.
Mientras tanto hoy ya se rendía homenaje a los 40 "héroes" del vuelo 93 que se estrelló en un remoto prado de Pensilvania, quienes se pusieron de acuerdo para enfrentar a los terroristas y evitar así que el avión colisionase contra la Casa Blanca o el Capitolio, como los terroristas habían planeado.
La importancia que rodeará este año la ceremonia no vendrá dada solamente porque se cumple una década desde aquellos atentados que acabaron con la vida de cerca de 3000 personas, sino también porque será el primero que se celebre sin la sombra de trasfondo de Osama Bin Laden, muerto a manos estadounidenses en mayo pasado.
La Policía de Nueva York ya había extremado todas las
precauciones por el miedo a un intento de venganza por la muerte del
terrorista, pero la noticia de que la ciudad se encuentra bajo una
amenaza "creíble y específica", aunque no "corroborada", de un atentado
terrorista de Al Qaeda no ha hecho más que incrementar las medidas de
seguridad en la Gran Manzana.No solamente estarán presentes el expresidente Bush y Obama, sino también los entonces alcaldes y gobernadores de Nueva York, Rudy Giuliani y George Pataki, así como los actuales responsables de la ciudad y el estado, Michael Bloomberg y Andrew Cuomo.
Los nombres de quienes perdieron la vida en los atentados en las Torres Gemelas, tanto en 1993 (con un coche bomba aparcado en el garaje) como en 2001, así como los de los muertos en el ataque al Pentágono y en el avión que se estrelló en Pensilvania, están inscritos en los paneles de bronce que rodean las dos fuentes que se sitúan exactamente donde alguna vez se erigieron las Torres Gemelas.
Mientras tanto hoy ya se rendía homenaje a los 40 "héroes" del vuelo 93 que se estrelló en un remoto prado de Pensilvania, quienes se pusieron de acuerdo para enfrentar a los terroristas y evitar así que el avión colisionase contra la Casa Blanca o el Capitolio, como los terroristas habían planeado.

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